Tras el impacto global de la pandemia, el sector de oficinas fue prematuramente sentenciado. Sin embargo, al cerrar el primer semestre de 2025, los indicadores revelan una realidad mucho más compleja. No estamos ante la desaparición de la oficina, sino ante lo que en Grupo Asesor de Proyectos (GAP) denominamos "La Gran Bifurcación".

Mientras los edificios Clase B y C luchan contra la obsolescencia, los activos Clase A y A+ protagonizan una recuperación robusta. Según datos de CBRE, la Ciudad de México alcanzó una absorción neta de 160 mil m² en el primer semestre de 2025, un impresionante crecimiento del 164% anual. Esta brecha entre la oficina tradicional y el activo corporativo de alto rendimiento es donde reside la verdadera oportunidad estratégica.


1. El "Flight to Quality": Por qué el 80% de la demanda elige lo Premium

El concepto de "vuelo hacia la calidad" (Flight to Quality) ha dejado de ser una tendencia para convertirse en la norma de supervivencia corporativa. Los datos de la plataforma SiiLA confirman que el 80% de la superficie absorbida en los mercados principales de México se concentra exclusivamente en edificios de alta gama.

Este fenómeno se sustenta en dos pilares que GAP considera críticos para la rentabilidad:

  • Eficiencia Operativa (Certificaciones LEED/WELL): Según el reporte de Cushman & Wakefield, la eficiencia energética es ahora el primer criterio de selección para inquilinos globales. Las empresas buscan activos que reduzcan el costo total de ocupación mediante tecnología avanzada.
  • Resiliencia de Rentas: A pesar del modelo híbrido, las rentas en edificios premium se mantienen estables o al alza. En corredores estratégicos como Reforma o Polanco, se registran precios que superan los $40 USD/m², demostrando que el mercado está dispuesto a pagar por la calidad técnica superior.

2. Oportunidades de Entrada: Escasez Real y "Pricing Power"

Para el inversor institucional, el valor reside en la inminente escasez de oferta Clase A. Factores analizados por JLL y Cushman & Wakefield destacan:

  1. Parálisis de la Nueva Oferta: El inventario en desarrollo es de apenas 412,594 m², menos de una tercera parte de los niveles de hace siete años. Esta "sequía" de nuevas construcciones garantiza que los activos Clase A actuales ganen valor por escasez.
  2. Inquilinos más Diversificados: El perfil del usuario ha mutado hacia empresas tecnológicas y de servicios que buscan espacios de aproximadamente 700 m². Esto permite al propietario diversificar el riesgo de desocupación al tener una base de inquilinos más amplia y dinámica.

3. El Filtro Fiduciario de GAP: Auditoría de "Activos Inteligentes"

En GAP, nuestra metodología de Owner Project Control permite filtrar estas oportunidades. No todos los edificios modernos cumplen con el estándar post-pandemia. Auditamos:

  • Adaptabilidad Técnica: ¿Puede el edificio soportar las nuevas densidades tecnológicas y los requerimientos de IA sin un CapEx masivo?
  • Blindaje ESG: Evaluamos el cumplimiento de estándares ambientales para asegurar la liquidez futura del activo ante fondos de inversión globales.

Conclusión

El balance de 2025 es claro: la oficina no ha muerto, pero la oficina "promedio" sí. El Flight to Quality es el mapa que guía hacia los activos de alto rendimiento. En GAP, transformamos estos datos en certeza fiduciaria, asegurando que su entrada en este nuevo ciclo inmobiliario sea un movimiento estratégico blindado.